lunes, 23 de mayo de 2011

APRENDER EN CABEZA AJENA, O LA IMPORTANCIA DE LA SOLIDARIDAD

Basado en un texto famoso del clérigo evangélico alemán, y antinazi ferviente, Martin Niemoller, escribo este texto, que en mis propias palabras, dice:





§  Redujeron el número de Altos Cargos en el hospital, pero como yo no era Alto Cargo, no me importó.


   
§  Redujeron el número de Médic@s y Residentes, pero como yo no era Médic@ ni Residente, no me importó. 


   
§  Redujeron el número de Enfermer@s, pero como yo no era Enfermer@ no me importó.



§  Redujeron el número de Auxiliares de Enfermería, pero como yo no era Auxiliar de Enfermería no me importó.


   
§  Redujeron el número de Celadores, pero como yo no era Celador, no me importó.


   
§  Redujeron el número de Fisioterapeutas, pero como yo no era Fisio, no me importó.


   
§  Redujeron el número de Auxiliares Administrativos, pero como yo no era Auxiliar Administrativo no me importó.


  
§  Redujeron el número de profesionales de personal de oficio, pero como yo no era personal de oficio, no me importó.


   
§  Redujeron el número de personal de la limpieza, pero como yo no era personal de la limpieza, no me importó.


§  Redujeron a todas las restantes categorías, pero como yo no pertenecía a ellas no me importó. 


  
§  Eliminaron a los Sindicatos, pero como yo no pertenecía a ningún sindicato ni apoyaba a ninguno, no me importó.



§  Ahora me eliminan a mi, y no me puedo quejar, porque no tengo nadie a quien recurrir, ni nadie que me defienda. Y me lo tengo merecido, porque no fui solidario con nadie cuando me necesitaron, y ahora no hay nadie que se pueda solidarizar conmigo cuando necesito la solidaridad de los demás.